Peruana desarrolló dron que detecta contaminación del aire

El dispositivo podrá detectar si los pueblos cercanos a las minas se ven afectados por contaminantes

A pesar de sus escasos 23 años, Mónica Abarca es una experimentada ingeniera mecatrónica que acaba de recibir una nueva y satisfactoria noticia sobre su carrera: en las próximas semanas viajará a Silicon Valley, California (EE.UU.), para participar en un postgrado en la Singularity University, una de las instituciones académicas más importantes para la incubación de proyectos tecnológicos en el mundo.

La ingeniera, graduada en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), tiene conocimientos sobre inteligencia artificial, robótica y diseño. Además, participó en el programa de simulación de supervivencia en Marte, realizado en el desierto de Utah, EE.UU., en el 2013.

La joven estudiante impresionó al jurado de la Competencia de Impacto Global-Perú 2015, que la eligió ganadora y le otorgó una beca integral para este programa, al desarrollar un dron (vehículo aéreo no tripulado) compuesto de sensores y algoritmos capaces de detectar contaminación en el aire.

“El dron fue diseñado desde cero como parte de mi proyecto de tesis. Su misión consiste en medir no sólo la contaminación del aire, sino también la radiactiva”, aseguró Mónica, quien fue asesorada por los profesores Francisco Cuéllar y Carlos Saito, del Laboratorio de Investigación Interdisciplinaria de la PUCP.

“Lo hemos equipado con sensores de gases y partículas”, explicó al mostrar el conjunto de piezas que da vida a este singular artefacto de tres kilos.

Mónica aseguró que este dispositivo puede tener diversas aplicaciones, como en el sector minero-metalúrgico.

“Los drones pueden reemplazar las estaciones fijas de medición de contaminantes, ya que abarcan más espacio y son dinámicos. De esta manera, se puede barrer un área mucho mayor y así detectar si el aire contaminado está perjudicando a los pueblos cercanos a las minas”, indicó Abarca.

El dron puede elevarse hasta 500 metros sobre el nivel del mar, tiene una autonomía de 10 minutos de vuelo y no está dotado de cámara. Pero la segunda versión (en fase de desarrollo) podrá volar hasta treinta minutos y será provista de una cámara para facilitarle la tarea de exploración. También será diseñada considerando que deberá operar a miles de metros de altura, donde están las minas.

Luego de seis meses de desarrollar el diseño mecánico-electrónico, es decir, toda la parte teórica, Mónica captó el interés de la universidad que, mediante el Vicerrectorado de Administración, le brindó su primer financiamiento para adquirir los componentes electrónicos, los cuales fueron importados de Inglaterra y de Estados Unidos.

“En un principio investigamos en el sector minero, que es el más fuerte en el país, y no había una regulación eficiente de los contaminantes. Se obliga a las empresas mineras a que construyan estaciones fijas de monitoreo pero la ventaja de un dron es que puede moverse y cubrir un área más amplia. Ella agrega que otra ventaja del dron es que si bien para su tesis tendría aplicación para el sector minero, puede usarse también para medir la contaminación de las ciudades, campos agrícolas, etc.

Mónica confesó que es una gran apasionada por la exploración espacial y que en el futuro piensa dedicarse a esta especialidad, en combinación con sus conocimientos de robótica. Todo hace presagiar que conseguirá lo que se propone, ya que el postgrado al que se enrolará se llevará a cabo nada menos que en NASA Research Park.

Fuente:  elcomercio.pe

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04 dE junio dEl 2015
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