Phyllis Omido, Premio Goldman 2015 √Āfrica

Fundadora del Centro de Justicia, Gobernanza y Acción Ambiental (CJGEA) de Kenia

Después de enterarse que su propia leche materna estaba enfermando a su bebe y al darse cuenta que su hijo no era el único que sufría envenenamiento por plomo, Phyllis Omido organizo a la comunidad de Mombasa (Kenia) para protestar contra una planta de fundición que exponía a las residentes a sustancias químicas peligrosas, hasta lograr cerrarla por completo.

La floreciente industria solar en Kenia ha incrementado la demanda de plomo, el cual se recupera mediante el reciclaje de baterías de automóviles en las fundiciones. Los Barrios de todo Mombasa, están llenos de personas marginadas desesperados por un trabajo, los cuales son víctimas fáciles de este tipo de actividades industriales.

Entre las plantas contaminantes, se encuentra Owino Uhuru, una fundición que emitía humos cargados de plomo, a menudo por la noche para evitar ser detectados, y liberaba aguas residuales sin tratar en los arroyos cercanos, los cuales son utilizados por los residentes para lavar, cocinar y limpiar.

Los trabajadores de la planta se enfrentaban a la exposición más directa de los productos químicos. Se les proporcionaba un par de guantes de algodón endebles al mes, que se desintegraban rápidamente después de unos pocos días. Una vez que los guantes se habían ido, los trabajadores continuaban el trabajo con las manos desnudas. Por el contrario, los directivos que entraban en la fábrica lo hacían con ropa de protección total.

Phyllis Omido era una joven madre soltera con un niño cuando fue contratada para gestionar relaciones con la comunidad de la planta. Una de sus primeras tareas fue elaborar un informe de impacto ambiental. Trabajó con un equipo de expertos, determinando que la proximidad de la planta con la comunidad local exponía a los residentes a muchos productos químicos peligrosos, y que probablemente la fundición estaba operando con permisos obtenidos ilegalmente. Su informe recomendó el cierre de la fábrica y la reubicación, pero la directiva desestimó las recomendaciones y retira a Omido del proyecto.

Cerca de tres meses después de su trabajo, el pequeño hijo de Omido cae repentinamente enfermo y es hospitalizado. Le realizan pruebas para la malaria, fiebre tifoidea y otras posibles enfermedades y todas dan negativo, lo que intriga a los medicos. Siguiendo la sugerencia de un gerente de planta, le realizan una prueban de sangre al bebé y se descubre que el infante presenta un tipo de envenenamiento por altos niveles de plomo y que la fuente probable del elemento químico es la leche materna de su madre.

Gastos médicos de su hijo se dispararon rápidamente a más de $ 2.000, una cantidad insuperable para Omido. Viendo la situación se dirige a los directivos de la planta y exige que paguen los gastos de hospitalización. La compañía pagó sus facturas a cambio de su silencio, pero Omido sentía la responsabilidad de la comunidad.

Con el apoyo de un pastor local, Omido empezó a informar a los miembros de la comunidad sobre lo que habían visto y experimentado: pollos muriendo después de beber el agua que se drenaba hacia fuera de la fundición, los niños desarrollaban fiebre alta y se quejaban de dolores de estómago, las mujeres sufrían abortos involuntarios.Omido instó a los residentes a considerar el envenenamiento por plomo como una posibilidad, a menudo acompaña a padres analfabetos en las visitas al hospital para ayudar a explicar la situación a los médicos.

En su campaña por esclarecer los hechos fundó el Centro de Justicia, Gobernanza y Acción Ambiental (CJGEA) y convenció al centro de salud del gobierno para poner a prueba a todos los miembros de la comunidad local con respecto al plomo. Los niveles de plomo eran increíblemente alta, sobre todo en los niños, 37 microgramos por muestra de sangre, casi 20 veces el nivel de plomo en sangre promedio entre los niños de EE.UU. Análisis de suelos locales mostraron niveles de plomo aumentó casi diez veces desde 2008 hasta 2009, cuando la planta comenzó a funcionar.

Equipada con datos duros, Omido acudió a la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental (NEMA) para gestionar el cierre de la fundición. Su súplica cayó en oídos sordos, y se intensificó la presión con las campañas de envío de cartas y protestas callejeras pacíficas. Ante la creciente presión de la comunidad y la incansable campaña de Omido y el CJGEA, la fundición cesó sus operaciones en enero de 2014.

Omido pagó un precio personal para este trabajo. Durante una protesta en abril de 2012, la policía la arresta y es acusada por incitar a la violencia. Su tiempo en la cárcel, junto con un brutal ataque por parte de dos hombres armados en su camino a casa una noche, la dejó con un profundo temor por su seguridad y la de su hijo.

Desde el cierre de la planta, los miembros del Comité de Salud del Senado de Kenia han recorrido el antiguo sitio de la fundición. Consternado por lo que vieron, se comprometieron a proporcionar pruebas para todos los miembros de la comunidad y limpiar la contaminación. Omido está trabajando para que se cumpla ese compromiso y por la construcción de un proceso judicial basado en el mandato constitucional de Kenia para proporcionar un ambiente limpio y seguro para sus ciudadanos.

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Fuente: goldmanprize.org 

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03 dE julio dEl 2015
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