Tóxico de la guerra fría vuelve por cambio climático

El cambio climático descongela un secreto altamente tóxico

Residuos tóxicos de una base militar de E.E.U.U. enterrada bajo la nieve en Groenlandia podrían quedar expuestos a finales de siglo.

Camp Century fue una base militar que los Estadounidenses construyeron en 1959 en Groenlandia, un territorio de Dinamarca. En plena guerra fría, la isla era un lugar estratégico, así que en 1951, los estadounidenses acordaron con los danenses defender Groenlandia de posibles ataques soviéticos construyendo varias bases aéreas en ese inhóspito lugar.

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                 Fuente: ep01.epimg

Ocho años después, los ingenieros del ejército estadounidense levantaron a unos 200 kilómetros de la Costa de Groenlandia la Base de Camp Century que albergó entre 85 y 200 soldados. Para abastecerla de energía instalaron un reactor nuclear.

Los americanos ocultaron a los daneses que la base sería utilizada además para preparar el desarrollo de un programa de alto secreto, denominado Secreto Iceworm, el cual evaluaría si era posible construir plataformas de lanzamientos de misiles nucleares situadas cerca de la URSS.

Nunca se llegó a construir esa gran instalación. Varios años después, el proyecto gusano de hielo fue descartado. Los estadounidenses retiraron la cámara que albergaba el reactor nuclear, pero dejaron el resto de la infraestructura y los residuos tóxicos generados durante su uso, asumiendo que el hielo los dejaría enterrados para siempre.

Sin embargo, un estudio publicado a principios de agosto en la revista Geophisycal Research Letters alerta que el aceleramiento del deshielo debido al cambio climático, podría dejar al descubierto esos peligrosos residuos, con el consiguiente impacto ambiental.

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                  Fuente: 4.bp.blogspot

Según precisan los investigadores, los restos de Camp Century se extienden por una superficie de 55 hectáreas. Calculan que bajo el hielo hay 200.000 litros de combustible diesel y 240.000 litros de agua contaminada, a lo que hay que añadir una cantidad indeterminada de refrigerantes radiactivos procedentes del reactor nuclear.

Del mismo modo, basándose en los materiales que se usaban en esa época en las construcciones del Ártico, creen que el área podría contener policrolobifenilos (PCB), compuestos tóxicos para la salud humana. Cuando el hielo se derrita, los investigadores advierten que los productos contaminantes podrían llegar al océano, generando un grave impacto en los ecosistemas marinos.

Realizado por Mary Mendoza

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24 dE octubre dEl 2016
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